La
vegetación es riquísima y varía según las condiciones de humedad, exposición al sol y
tipos de suelo. En cuanto a la fauna, son abundantes las aves pero también se puede
llegar a observar algunos ejemplares de monos y cocodrilos. A la entrada del cañón,
escondidos entre los árboles, yacen los restos de un centro ceremonial chiapaneca, tal
vez dedicado a Mandanda, la diosa del agua, que posiblemente fue uno de los escenarios de
la conquista.
Hay versiones
diferentes acerca de las dimensiones del cañón. En el caso de su longitud, varían de 13
a 22 km, en función de lo que se tome como punto inicial y final. Lo mismo ocurre con su
anchura, que va de los 200m al nivel del agua a los 2 km en la parte más alta. Más
controvertida es la altura máxima, que según los libro varían entre 700 y 1400 m.
Después de la construcción de la presa Manuel moreno Torres y el aumento consecuente del
nivel de las aguas, se puede afirmar que la altura máxima de las paredes difícilmente
sobre pasas los 800 m.
Es
posible también conocer en automóvil el Parque Nacional, por una
camino pavimentado que parte de Tuxtla Gutiérrez hacia cinco miradores,
La Coyota, El Roblar, El Tepehuaje y los Chiapa, este último a 22
km de la capital. La visión desde lo alto y una vegetación rica
y cambiante hacen muy diferente la experiencia de la visita terrestre.
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