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San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
(Fundada en 1528)
Enclavada
en una hermosa zona de la meseta conocida como San Cristóbal y que
forma parte de las montañas del norte de Chiapas, se encuentra San
Cristóbal de las Casas. Hacia 1524 el capitán Luis Marín intentó
conquistar la región, pero al encontrar una férrea resistencia de
los indígenas optó por la retirada sin dejar establecido ningún
asentamiento para colonos españoles. Posteriormente, con la misión
de pacificar el área en forma definitiva, las autoridades virreinales
envían al capitán Diego de Mazariegos, quien ataca a los indígenas
en la célebre batalla de Tepechtía, en la que los chiapanecos prefirieron
arrojarse al Cañón del Sumidero antes de sucumbir ante los españoles.
Más tarde, en el trayecto de un viaje que Mazariegos efectuaba entre
la región de los Llanos y Chiapa, pasó por el valle de Hueyzacatlán,
vocablo que en lengua náhuatl significa tierra de zacate grande.
En su calidad de capitán general de la provincia y teniente de gobernador
por el rey, funda allí el 31 de marzo de 1528, la población de Ciudad
Real, llamándola así en memoria de su ciudad natal en España.
Más
de 400 años debieron transcurrir para que aquel antiguo asentamiento
cambiara su nombre por el de San Cristóbal de las Casas, en honor
de fray Bartolomé de las Casas por su extraordinaria labor en defensa
de los indígenas. De los muchos personajes que estuvieron involucrados
en la Fundación, cabe mencionar al propio Diego de Mazariegos, a
los alcaldes Luis de Luna y Pedro de Orozco; los regidores Pedro
de Estrada, Francisco Gil, Francisco de Luitorre, Alonso de Aguilar
y al teniente gobernador de la villa, don Alonso de Estrada. Su edificación siguió
un proceso similar al de otras ciudades coloniales que se crearon
en el territorio novohispano. En primer término se trazó la plaza
principal, a cuyo entorno se designaron los lugares que ocuparían
la Catedral y los edificios públicos con sus calles aledañas. En
el programa se incluía desde luego la colocación de una picota en
la plaza y de la horca en un cerro al oriente de la población. Acto
seguido, en la periferia del centro se asignaron los solares o terrenos
para los españoles y al final se ubicaron los indígenas, entre los
que se encontraban aquellos que prestaron algún servicio a los hispanos
en la conquista de la región. Así se encuentran aún diseminados
por la ciudad los barrios de Mexicanos, Tlaxcaltecas y del Cerrito.
Hoy
día la ciudad de San Cristóbal de las Casas es una de las más bellas
y originales de la región de los Altos de Chiapas, aspecto al que
hay que agregar la evocadora imagen colonial que ha conservado al
paso de los siglos. Porque amén de ello, cuenta además con una vida
cotidiana que casi pudiéramos llamar tradicional, con su mercado
y su gente e infinidad de indígenas con sus coloridas vestimentas,
provenientes de distintas comunidades y que llegan al sitio a vender
o intercambiar sus productos.
La
antigua y rescatada vida colonial de San Cristóbal dejó en ella
importantes testimonios culturales, principalmente en obras arquitectónicas
de incalculable valor histórico y artístico. Así podemos mencionar
su Catedral, ubicada en la actual calle 20 de Noviembre, que fue
construida hacia la segunda mitad del siglo XVII, que muestra una
bella portada de estilo barroco sobrio, que a decir de los estudiosos
corresponde ya a las tendencias artísticas del siguiente siglo,
aparte de encontrarse más emparentado con algunos estilos regionales
de la zona de Guatemala.
Otro
de los conjuntos que constituyen parte fundamental de la historia
arquitectónica de San Cristóbal, es el templo y exconvento de Santo
Domingo, ubicado en el antiguo barrio del Cerrito; la erección del
conjunto data de 1547, aunque hasta dos años después se empezó su
construcción dirigida por fray Pedro de la Cruz. En el siglo XVII
el templo fue reacondicionado, principalmente su fachada que es
de estilo barroco en su modalidad salomónica. Su interior es de
los más ricos de la ciudad, pues se encuentra ornamentado con retablos
de muy buena factura y un bellísimo púlpito tallado sobre madera.
Algunos
inmuebles más del siglo XVII son el templo y convento de San Francisco,
con sus sobrias y sencillas proporciones, el templo y convento de
la Merced, que fue el primero en establecerse en San Cristóbal aunque
su edificio actual no corresponde a la construcción original y el
convento funcionaba como cárcel municipal; también está el templo
de San Nicolás de Tolentino, ubicado tras la Catedral y construido
por el obispo fray Juan Zapata y Sandoval.
Igualmente
atractivo es el templo de San Cristóbal, ubicado en una elevación
natural entre los barrios de la Merced y San Antonio, que fue edificado
por fray Juan de Ordoñez a finales del siglo XVIII. Muy cerca se
encuentra el templo de San Antonio, cuya estructura data del siglo
XVI, aunque fue reconstruido posteriormente en un estilo de aspecto
sencillo y pintoresco. Por último, hay que mencionar al templo del
Carmen que tuvo su convento de la Encarnación anexo; de ese conjunto
de los siglos XVII y XVIII se conserva una bella torre de estilo
un tanto cercano al mudéjar, que se levanta sobre el arroyo de una
calle salvándola por medio de un arco.
Además,
existen inmuebles que representan a la arquitectura civil y que
abarcan diversos estilos, que van desde los platerescos hasta los
de orden neoclásico. Así podemos admirar la portada de la conocida
como Casa de Diego de Mazariegos, hoy convertida en hotel, levantada
en el siglo XVI en estilo plateresco. También se encuentra la que
fuera residencia del adelantado Francisco de Montejo, con su estructura
del siglo XVIII que combina elementos decorativos de los estilos
barroco y neoclásico.
Otros
monumentos que forman parte de la uniformidad urbana de la ciudad
son la casa Núm. 26 de la avenida 20 Noviembre, con su fachada típica
con balcón en la parte superior, la casa Núm. 74 de la calle Real
de Guadalupe, de sobrio estilo barroco, la Núm. 4 de la calle J.F.
Flores con su patio barroco y el de la Avenida Insurgentes Núm.
3 conocida como la Casa Tovilla, de bello estilo neoclásico.En los
alrededores existen otros bellos testimonios de la época colonial,
como en Chiapa de Corzo, con su hermosa y única fuente construida
en 1582 por fray Rodrigo de León en un claro estilo mudéjar, y su
convento de Santo Domingo, levantado también en el siglo XVI.
Dos
lugares más que no pueden dejar de visitarse son el poblado de San
Juan Chamula, con su sencillo y místico templo en que se aprecia
la mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas, y el poblado
de Zinacatán con sus templos de San Cristóbal y San Sebastián.
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