La Selva Lacandona

La
historia contemporánea de la zona denominada Comunidad Lacandona,
se podría situar a fines de los años 60, cuando las oleadas de migrantes
choles y tzeltales continuaban penetrando hacia las zonas no pobladas
aún. Así es como se tienen 27 asentamientos dispersos en los márgenes
del río Usumacinta, Sto. Domingo y Lacanjá y 33 poblados en la zona
de las Cañadas, iniciando el proceso de obtener la legalización
de la superficie colonizada. Durante este tiempo 4 asen ndones,
acción que trae aparejado el considerar invasores a los asentamientos
irregulares que existían en ese momento. Con esa medida se da inicio
a uno de los paternalismos mas exacerbados existentes de los últimos
tiempos, que ha traído como consecuencia la pérdida de valores del
grupo supuestamente beneficiado y un acelerado proceso de aculturación.
La
superficie considerada como "Región Lacandona" comprende
957,240 hectáreas, que representa casi el 13 % del territorio estatal.
Esta región, ubicada en la porción noreste del estado de Chiapas
limita al sur y al este con Guatemala, al oeste con el valle del
río Jataté y al norte con el paralelo 17.
La
cubierta vegetal en la Selva Lacandona es altamente diversa a nivel
de especies, comunidades y ecosistemas. En especial la Comunidad
Lacandona muestra una de las extensiones más grandes en el país
de selvas altas perennifolias, uno de los ecosistemas más complejos
y diversos que se conocen, pero a la vez, uno de los más vulnerables
y frágiles frente a la manipulación humana.
La
fauna silvestre muestra también una alta diversidad. En la Selva
Lacandona se encuentran muchas especies endémicas a las selvas húmedas
mesoamericanas y varias especies animales amenzadas o en peligro
de extinción como el jaguar (Panthera onca), el águila arpía (Harpia
harpyja) y el quetzal (pharomachrus mocinno).
Por
otro lado, este importante macizo selvático ofrece otros importantes
servicios ambientales como la regulación hidrológica a nivel regional,
el control de la erosión y el mantenimiento de la humedad de los
suelos; algunos estudios recientes indican que esta cubierta vegetal
es responsable en parte del ciclo de lluvias que precipita sobre
la depresión central del estado, una cuenca cerrada cuya única apertura
por donde penetran las nubes que producen las lluvias pasa sobre
la Selva Lacandona. En la depresión central se ubica el sistema
del Grijalva, que genera más del 30% de la energía eléctrica del
país.
Relieve
En
la Selva Lacandona se distinguen básicamente tres tipos de formas
de relieve: laderas, mesas y depresiones, las dos primeras son las
más extendidas en las elevaciones plegadas y están constituidas
por calizas del Cretácico superior y son más frecuentes en la porción
norte del área. A los diferentes relieves corresponde un tipo de
vegetación característica.
Laderas
Son
las superficies de mayor inclinación de las elevaciones plegadas,
generalmente con más de diez grados de pendiente. Se han desarrollado
sobre rocas calizas, se localizan principalmente al occidente y
nororiente de la Selva Lacandona y representan una separación entre
las mesas y planicies. En las laderas se presentan corrientes intermitentes
que forman barrancos de poca profundidad (menos de diez metros),
éstos no tienen continuidad en el relieve, ya que al entrar en contacto
con las planicies desaparecen formando valles ciegos, característicos
de las regiones kársticas. La vegetación que cubre las laderas es
la selva mediana, aunque también se presenta la selva baja cuando
las condiciones topográficas son limitantes para el desarrollo de
la vegetación.
Mesas
Las
mesas son las estructuras mejor representadas en la región. Se localizan
en las crestas de pliegues anticlinales y están formadas por rocas
calizas dolomíticas. En general las mesas están dispuestas en forma
escalonada, lo que refleja una estrecha relación con el proceso
de plegamiento que ha sido de muy diversa intensidad en la región.
La
altitud de las mesas varía desde menos de 500 m. sobre el nivel
del mar, hasta más de 1,400 m. La formación de este relieve se debe
a la disolución de las rocas de las crestas montañosas por infiltración
que ocurre en una red de fisuras en estratos de inclinación débil.
Lo anterior es favorecido por las condiciones de humedad, clima
cálido y la abundancia de materia orgánica. El escurrimiento lento
en la superficie de los parteaguas favorece la infiltración por
grietas y fisuras provocando la formación de los valles.
Clima
La
selva se encuentra en condiciones climáticas húmedas, cálidas y
semicálidas, predominando el clima cálido húmedo con una temperatura
media anual superior a los 22°C, con baja oscilación térmica anual.
Las lluvias alcanzan valores anuales superiores a los 1,500 mm y
llegan hasta los 3,000 mm en la zona norte. En los lugares de mayor
altitud, se localiza el tipo climático semicálido, el más fresco
de los cálidos, con temperatura media anual inferior a los 22°C,
sin descender los 18°C, con este tipo climático se encuentra asociado
el bosque de pino-encino.
La
estación lluviosa bien definida se presenta en verano y se extiende
hasta parte del otoño. Existe también un porcentaje menor de lluvias
invernales provocadas por masas de aire frío, provenientes del norte.
De mayor importancia son las tormentas tropicales que se presentan
en los meses de mayo a noviembre originadas en la zona del Caribe
Occidental.
Las
elevadas temperaturas y fuerte humedad presentes durante el ciclo
anual, favorecen los procesos de alteración de minerales del suelo,
así como la degradación de la abundante materia orgánica acumulada.
Estos procesos, que dan origen a los suelos de la selva y que permiten
un equilibrio, pueden ser fácilmente modificados cuando los desmontes
sustituyen la vegetación natural, ya que disminuyen la cantidad
de materia orgánica y se producen cambios en la circulación de agua
en el perfil. Al remover la vegetación, el suelo sufre disminución
de materia orgánica y cambios en la circulación de agua en el perfil,
lo cual favorece la formación de plintita y el aumento de acidez.
Comunidad
Lacandona:
Esta
zona la conforman grupos indígenas tzeltales, choles, tzotziles
y lacandones, en orden de importancia numérica. Para 1984, el distrito
de desarrollo de la SARH estimó una población de 4,935 habitantes
para la comunidad de nueva palestina y 3,115 habitantes para Frontera
Corozal. De acuerdo a cálculos estimados en 1989 se contempló una
población de aproximadamente 6,400 y 5,000 habitantes, de la cual
se tiene un 65% menor de 20 años y una PEA del 50%. En cuanto a
los mayas lacandones, la población escasamente rebasa los 500 habitantes,
que se encuentran asentados en cuatro localidades: Metzabok, Naha,
Bethel y Lacanjá-Chansayab. en este último se concentra la mayor
parte.
En
la actualidad la zona se comunica por medio de la carretera fronteriza
a la ciudad de Palenque y de ésta se desprenden ramales hacia los
poblados. También se cuenta con agua entubada, pero no cubre todos
los barrios.
La
vivienda es de construccion rústica, predominando la madera en las
paredes, pisos de tierra y techos de guano, el agotamiento de la
palma de guano ha inducido a que los techos de las viviendas lacandonas
se estén construyendo con lámina galvanizada.
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