Lo esencial antes de ir
Con más de 1.8 millones de hectáreas en el oriente de Chiapas, la Selva Lacandona es uno de los ecosistemas más biodiversos de México — y el territorio del pueblo lacandón, que la ha cuidado por generaciones. Aquí conviven ciudades mayas escondidas (Yaxchilán, Bonampak), ríos color jade, cascadas y comunidades que reciben al viajero en sus propios centros ecoturísticos.
¿Qué hacer en la Selva Lacandona?
Las ciudades mayas
Yaxchilán, a la que se llega en lancha por el Usumacinta, y Bonampak, con los murales mejor conservados de Mesoamérica. Juntas son la razón arqueológica del viaje.
Ríos, cascadas y senderos
El río Lacanjá se navega y se nada; la cascada Las Golondrinas y los senderos interpretativos se recorren con guías lacandones que leen la selva como nadie: fauna, plantas medicinales y las leyendas del territorio.
La cultura lacandona
Convivir con las comunidades — su vestimenta blanca tradicional, sus artesanías, su cosmovisión — es lo que convierte el viaje en algo más que paisaje.
¿Por qué visitarla?
Porque es el último gran territorio salvaje de México: guacamayas al vuelo, ruinas entre ceibas y un pueblo que sigue siendo guardián de todo ello.



