Historia

Palenque corazón de la Cultura Maya

Ciudad deslumbrante (400-900), oculta en la selva durante muchos siglos, fue sede de una poderosa dinastía a la que perteneció el rey Pakal. Alberga portentosos templos, palacios, plazas, tumbas, esculturas, inscripciones jeroglíficas con la historia del lugar. Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

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Palenque (en maya: Bàak’ y también conocida como Lakam Há) es una zona arqueológica enclavada en el centro de la selva tropical del municipio de Palenque, ubicada al noreste del estado mexicano de Chiapas, a 282 km de Tuxtla Gutiérrez y a 117 km de Ocosingo, cerca del río Usumacinta. Es uno de los sitios más importante de la cultura maya junto a Chichén Itzá, Calakmul y Tikal. Destaca por su acervo arquitectónico y escultórico.

​Palenque es una de las ciudades más importantes del periodo Clásico del área maya (250-900). Este sitio fue en un inicio una aldea de agricultores y cazadores que con el tiempo se convirtió en la capital de una poderosa dinastía que dominó una extensa región. Alrededor del año 431 se inició la construcción de edificios en el área central de la ciudad y un intenso comercio a larga distancia. Estudios epigráficos demuestran que, entre los años 345 y 603, rigieron nueve gobernantes y dos mujeres. Asimismo, se considera que Palenque tuvo su mayor auge entre los años 615 y 783. Un reflejo de su poderío son las plataformas, conjuntos ceremoniales, plazas, palacios, acueductos, mausoleos y unidades habitacionales.

El primer europeo que divulgó la existencia de Palenque parece haber sido el canónigo Ramón Ordóñez y Aguiar, presbítero de Ciudad Real de Chiapas, hoy San Cristóbal de Las Casas, a fines del siglo XVIII. Hacia 1730 su tío abuelo Antonio de Solís había sido el primer español en visitar Palenque, pero tal hecho sólo trascendió hasta que Ordóñez comunicó a varias personas la existencia de los monumentos 40 años después. Entre dichas personas se encontraban el teniente Esteban Gutiérrez, quien viajó al sitio hacia 1773, el alcalde mayor de Ciudad Real Fernando Gómez de Andrade (quien también realizó un viaje al lugar) y el padre provincial de los dominicos fray Tomás Luis de Roca. Unidos todos ellos a su vez interesaron a José de Estachería, presidente de la Audiencia de Guatemala, quien ordenó la primera exploración oficial a Palenque que traería consigo la apertura de la ciudad al mundo occidental.

A principios del siglo XX, se inició la época de los exploradores y viajeros románticos con una visión más realista de la ciudad prehispánica, que sustituyó la fantasía desbordada de los que se ocuparon de ella en el siglo XVIII. Sin embargo, se continuaron llevando a cabo excavaciones no sistemáticas que provocaron la pérdida de contextos y de piezas para enriquecer museos extranjeros.